Portugal: Visto da Espanha e revisto em Portugal

Será que alguma coisa mudou desde a publicação do Caso Portugal  pela economista da Universidade de Navarra e revisto pelos economistas portugueses da AESE em Agosto de 2006?

http://tinyurl.com/54rtc3

O que mais os surpreendeu no trabalho que fizeram? Como é Portugal hoje visto de fora, do estrangeiro?
Surpreenderam-nos as semelhanças entre Espanha e Portugal em muitos aspectos das suas economias. Claro que ambos os países apresentam importantes diferenças, mas também partilham traços comuns significativos. Em concreto, tanto Espanha como Portugal têm a necessidade de construir um modelo económico mais moderno, de acordo com as exigências de uma economia mundial mais integrada e competitiva; um modelo que lhes permita crescer de maneira sustentável no futuro, encurtando a distância que ainda os separa dos países mais avançados. O problema que ambos os países enfrentam é muito parecido, ainda que em Portugal se tenha agravado nos últimos anos: o modelo em que assentam as duas economias – mão-de-obra barata, crescimento pela integração na União Europeia,…- está esgotado.
Portugal, com pouco mais de 10 milhões de habitantes, é uma economia relativamente pequena (o seu PIB representa aproximadamente 0,33% do PIB mundial). Se a dimensão pode ser uma desvantagem em alguns aspectos, constitui uma notável vantagem na medida em que a introdução de reformas pode gerar um enorme dinamismo. Além disso, Portugal conta com alguns sectores produtivos de êxito internacional – o exemplo da indústria de moldes é muito ilustrativo e indica o caminho a seguir. Em resumo, Portugal é visto de fora como um país pequeno, com enorme potencial, que necessita de reformas profundas mas perfeitamente viáveis.

Depois de dois anos, ninguém se entende sobre o PIB para 2008: http://tinyurl.com/66z4dy  <–Ver no YouTube. João Salgueiro salienta que a economia da Espanha é importante para Portugal.

 

 

Um pensamento sobre “Portugal: Visto da Espanha e revisto em Portugal

  1. DESARROLLO-PORTUGAL: Lejos de Europa

    LISBOA, 21 sep (IPS) – Indicadores económicos y sociales
    periódicamente divulgados por la Unión Europea (UE) colocan a Portugal
    en niveles de pobreza e injusticia social inadmisibles para un país
    que integra desde 1986 el ‘club de los ricos’ del continente.

    Pero el golpe de gracia lo dio la evaluación de la Organización para
    la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): en los próximos años
    Portugal se distanciará aún más de los países avanzados.

    La productividad más baja de la UE, la escasa innovación y vitalidad
    del sector empresarial, educación y formación profesional deficientes,
    mal uso de fondos públicos, con gastos excesivos y resultados magros
    son los datos señalados por el informe anual sobre Portugal de la
    OCDE, que reúne a 30 países industriales.

    A diferencia de España, Grecia e Irlanda (que hicieron también parte
    del ‘grupo de los pobres’ de la UE), Portugal no supo aprovechar para
    su desarrollo los cuantiosos fondos comunitarios que fluyeron sin
    cesar desde Bruselas durante casi dos décadas, coinciden analistas
    políticos y económicos.

    En 1986, Madrid y Lisboa ingresaron a la entonces Comunidad Económica
    Europea con índices similares de desarrollo relativo, y sólo una
    década atrás, Portugal ocupaba un lugar superior al de Grecia e
    Irlanda en el ranking de la UE. Pero en 2001, fue cómodamente superado
    por esos dos países, mientras España ya se ubica a poca distancia del
    promedio del bloque.

    ‘La convergencia de la economía portuguesa con las más avanzadas de la
    OCE pareció detenerse en los últimos años, dejando una brecha
    significativa en los ingresos por persona’, afirma la organización.

    En el sector privado, ‘los bienes de capital no siempre se utilizan o
    se ubican con eficacia y las nuevas tecnologías no son rápidamente
    adoptadas’, afirma la OCDE.

    ‘La fuerza laboral portuguesa cuenta con menos educación formal que
    los trabajadores de otros países de la UE, inclusive los de los nuevos
    miembros de Europa central y oriental’, señala el documento.
    Todos los análisis sobre las cifras invertidas coinciden en que el
    problema central no está en los montos, sino en los métodos para
    distribuirlos.

    Portugal gasta más que la gran mayoría de los países de la UE en
    remuneración de empleados públicos respecto de su producto interno
    bruto, pero no logra mejorar significativamente la calidad y
    eficiencia de los servicios.

    Con más profesores por cantidad de alumnos que la mayor parte de los
    miembros de la OCDE, tampoco consigue dar una educación y formación
    profesional competitivas con el resto de los países industrializados.

    En los últimos 18 años, Portugal fue el país que recibió más
    beneficios por habitante en asistencia comunitaria. Sin embargo, tras
    nueve años de acercarse a los niveles de la UE, en 1995 comenzó a caer
    y las perspectivas hoy indican mayor distancia.

    Dónde fueron a parar los fondos comunitarios?, es la pregunta
    insistente en debates televisados y en columnas de opinión de los
    principales periódicos del país. La respuesta más frecuente es que el
    dinero engordó la billetera de quienes ya tenían más.
    Los números indican que Portugal es el país de la UE con mayor
    desigualdad social y con los salarios mínimos y medios más bajos del
    bloque, al menos hasta el 1 de mayo, cuando éste se amplió de 15 a 25
    naciones.

    También es el país del bloque en el que los administradores de
    empresas públicas tienen los sueldos más altos.

    El argumento más frecuente de los ejecutivos indica que ‘el mercado
    decide los salarios’. Consultado por IPS, el ex ministro de Obras
    Públicas (1995-2002) y actual diputado socialista João Cravinho
    desmintió esta teoría. ‘Son los propios administradores quienes fijan
    sus salarios, cargando las culpas al mercado’, dijo.

    En las empresas privadas con participación estatal o en las estatales
    con accionistas minoritarios privados, ‘los ejecutivos fijan sus
    sueldos astronómicos (algunos llegan a los 90.000 dólares mensuales,
    incluyendo bonos y regalías) con la complicidad de los accionistas de
    referencia’, explicó Cravinho.

    Estos mismos grandes accionistas, ‘son a la vez altos ejecutivos, y
    todo este sistema, en el fondo, es en desmedro del pequeño accionista,
    que ve como una gruesa tajada de los lucros va a parar a cuentas
    bancarias de los directivos’, lamentó el ex ministro.

    La crisis económica que estancó el crecimiento portugués en los
    últimos dos años ‘está siendo pagada por las clases menos
    favorecidas’, dijo.

    Esta situación de desigualdad aflora cada día con los ejemplos más
    variados. El último es el de la crisis del sector automotriz.

    Los comerciantes se quejan de una caída de casi 20 por ciento en las
    ventas de automóviles de baja cilindrada, con precios de entre 15.000
    y 20.000 dólares.

    Pero los representantes de marcas de lujo como Ferrari, Porsche,
    Lamborghini, Maserati y Lotus (vehículos que valen más de 200.000
    dólares), lamentan no dar abasto a todos los pedidos, ante un aumento
    de 36 por ciento en la demanda.

    Estudios sobre la tradicional industria textil lusa, que fue una de
    las más modernas y de más calidad del mundo, demuestran su
    estancamiento, pues sus empresarios no realizaron los necesarios
    ajustes para actualizarla.
    Pero la zona norte donde se concentra el sector textil, tiene más
    autos Ferrari por metro cuadrado que Italia.

    Un ejecutivo español de la informática, Javier Felipe, dijo a IPS que
    según su experiencia con empresarios portugueses, éstos ‘están más
    interesados en la imagen que proyectan que en el resultado de su
    trabajo’.

    Para muchos ‘es más importante el automóvil que conducen, el tipo de
    tarjeta de crédito que pueden lucir al pagar una cuenta o el modelo
    del teléfono celular, que la eficiencia de su gestión’, dijo Felipe,
    aclarando que hay excepciones.

    ‘Todo esto va modelando una mentalidad que, a fin de cuentas, afecta
    al desarrollo de un país’, opinó.

    La evasión fiscal impune es otro aspecto que ha castrado inversiones
    del sector público con potenciales efectos positivos en la superación
    de la crisis económica y el desempleo, que este año llegó a 7,3 por
    ciento de la población económicamente activa.

    Los únicos contribuyentes a cabalidad de las arcas del Estado son los
    trabajadores contratados, que descuentan en la fuente laboral. En los
    últimos dos años, el gobierno decidió cargar la mano fiscal sobre esas
    cabezas, manteniendo situaciones ‘obscenas’ y ‘escandalosas’, según el
    economista y comentarista de televisión Antonio Pérez Metello.

    ‘En lugar de anunciar progresos en la recuperación de los impuestos de
    aquellos que continúan riéndose en la cara del fisco, el gobierno
    (conservador) decide sacar una tajada aun mayor de esos que ya pagan
    lo que es debido, y deja incólume la nebulosa de los fugitivos
    fiscales, sin coherencia ideológica, sin visión de futuro’, criticó
    Metello.

    La prueba está explicada en una columna de opinión de José Vitor
    Malheiros, aparecida este martes en el diario Público, que fustiga la
    falta de honestidad en la declaración de impuestos de los llamados
    profesionales liberales.

    Según esos documentos entregados al fisco, médicos y dentistas
    declararon ingresos anuales promedio de 17.680 euros (21.750 dólares),
    los abogados de 10.864 (13.365 dólares), los arquitectos de 9.277
    (11.410 dólares) y los ingenieros de 8.382 (10.310 dólares).

    Estos números indican que por cada seis euros que pagan al fisco, ‘le
    roban nueve a la comunidad’, pues estos profesionales no dependientes
    deberían contribuir con 15 por ciento del total del impuesto al
    ingreso por trabajo singular y sólo tributan seis por ciento, dijo
    Malheiros.

    Con la devolución de impuestos al cerrar un ejercicio fiscal, éstos
    ‘roban más de lo que pagan, como si un carnicero nos vendiese 400
    gramos de bife y nos hiciese pagar un kilogramo, y existen 180.000 de
    estos profesionales liberales que, en promedio, nos roban 600 gramos
    por kilo’, comentó con sarcasmo.

    Si un país ‘permite que un profesional liberal con dos casas y dos
    automóviles de lujo declare ingresos de 600 euros (738 dólares) por
    mes, año tras año, sin ser cuestionado en lo más mínimo por el fisco,
    y encima recibe un subsidio del Estado para ayudar a pagar el colegio
    privado de sus hijos, significa que el sistema no tiene ninguna
    moralidad’, sentenció.

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