Reforma Universitária em Córdoba (Argentina) – 1918

[Em Córdoba antecipava-se o desencanto universitário que marcou Paris em 1968.]

Lugones y el 18

La Historia maneja materiales que están en constante cambio. A través del tiempo y de los espiritus sufre también mudables significaciones. A veces basta con que se cambie el sitio donde se estudai la Historia. Cuando estudiábamos em el colégio la muerte del gran César, Bruto se nos aparecia, sencillamento, como un monstro. Pero, la lección se repite andando los años. Y Bruto adquiere luego, en el ambiente democrático de la calle, la trágica grandeza del destino que no debiera olvidar ningún dictador de la tierra.

La Historia – decaímos – se enriquece com constantes rectificaciones. Durante mucho tiempo hemos estado creyendo en ciertos hechos porque vienen de ciertas fuentes. Pero, de pronto, asoma un investigador y todo lo envenena (se dirá luego que yo quiero adulterar y envenenar el cuerpo  de ciertos hechos). Ese investigador descubre otra fuente. Brotan nuevos hechos.  Y asistimos así a los más curiosos virajes históricos. Queremos referirnos a las “fuentes” del famoso año dieciocho, “primero” de la Reforma Universitária cuyo dramático sentido gana cada vez más la conciencia de la Nueva Argentina y encoleriza en la misma progresión a suas adversários que son – quemada la viruta retórica de suas adalides – precisamente  los de la Nueva Argentina.

Al hablar de “fuentes” del año dieciocho, quiero referirme concretamente a don Leopoldo Lugones. No hubiera querido ocuparme otra vez de él. Conservo todavia un grand respeto por ese escritor desigual y enorme que tiene en cierto modo la impresionante y áspera belleza de una fuerza natural.  Ele l rescoldo aún queda la tibieza de un limpio fervor juvenil. No hubiera querido ocuparme de él.  Pero hay cosas que no se pueden contemplar con impasibilidad. Así, la desconcertante acción de este “apolítico” que desde alguns anos a esta parte solo se ocupa de política.  Y no de la “buena”, sino de la peor. Y de un tipo de política equivalente o inferior a la que combate con insoportable y frívolo desdén.  Es poço serio esto de componer la retórica y ahuecar la voz en estas circunstancias.  No hay derecho a hacer literatura – y literatura barata de desfile, charange y pupitre – con el dolor silencioso, contenido de un pueblo.  El peor político, en rigor, no es político de comité, sino el vergonzante político que desdeñando o afectando desdeñar la política utiliza sua médios más reprobables para servir a la suya: el ascendiente que proporciona el azar histórico de un compadrazgo o de una amistad, no el que procede de autoridad ganada y respetada, en la doble garantia de la cantidad y de la calidad.  Una activida política que puede llevar a consejero aúlico de un gubernante todopoderoso es necessariamente inferior a la que combate. Una política que se colma en un ejercicio dictatorial – aunque sea transitório – y que doctrinalmente se paga de disciplinas meramente formales, sin contenido ascendente y vivo, es inferior también. El culto a la  fuerza se agota en unos quantos esquemas idiotas y en unas quantas metáforas opulentas. Es pura retórica. Y monstruosa retórica.  Lo mejor que poderá decirse de esos políticos es que son “ideólogos”. La realidad está ausente de sus planes. La política del apolítico señor Lugones no llevará al comité ni al pusteo rentado pêro no hay duda que permite conservarlo.  En épocas normales es inofensivo; no transciende de la mesa de un café. Pude rematar quanto más, en genialidades y ocurrencias y en algún libro de traza original. Pero en épocas anormales, y merced a circunstanciales auxílios, se torna absolutamente peligrosa.

No pretendo descubrir contradicciones en el pensamiento político de Lugones. Ni me interesan, por ahora, los accidentes que haya sufrido. Con razón se ha burlado él de los torpes que le acusan de versatilidad por el solo hecho de no haberse conservado inmóvil… Admito que sus andanzas — tan discutidas! – Sean las de un implacable perseguidor  de la verdad. Él mismo nos dará pronto la clave. Su “itinerário” será insctructivo y aleccionador, para los jóvenes y para los rebeldes de este país. Pero temo que en las cartas de ese itinerário faltem lagunas señales. Por eso es que publico la carta que se leerá a continuación. La recebi en calidad de miembro del comité “Córdoba livre”, que compartió en 1918 la responsabilidad del movimiento universitário. No se me oculta – ni hago de ello cuestión – que Lugones piensa  hoy, acerca de la significación del movimiento reformista, lo contrario de lo que pensaba entonces. Está en sus libros y en innumerables p´ginas de combate. Sobre esos temas se ha expresado con una vehemencia que soy el primero en admirar.. Lo que pocos saben – y esto agrega mérito a la evolución de su pensamiento – es que lugones ha sido uno de los primeros teóricos – si no el primero – de la “acción directa” estudiantil.  Estimuló el movimiento contra Nores. Lo aplaudió. Con sus doctrinas la incauta y arrebatada juventud del dieciocho  “rompió” los primeros vidrios. Su divergência con los estudiantes, a quienes estimulaba, se apuntó sólo cuando éstos reclamaron la intervención del Gobierno.  Y con razón. Nada tenian que hacer el Gobierno  ni el Congreso – según Lugones – como fuera “refrenar” lo que habían hecho los estudiantes – “sus naturales y legítimos dueños ” – al tomar la universidad norista y al dictarse un nuevo estatuto en el memorable congreso estudiantil de ese año. Lugones no era entonces un jovencito; no estabe en edad de “romper” vidrios, ni en la de “colocarlos”. Más bien, en las de “fabricarlos” conforme a la función  que asigna a las edades.  Sus arrogantes declaraciones de estos dias sobre el tema de la Reforma Universitaria y otros – cuando el país está constreñido a callar y es sólo él uno de los pocos que no ha de sufrir consequencia laguna de su libertad de expresión – actualizan  antigas opiniones del señor Lugones. Con mayor razón cuando Lugones se declara autor material o inspirador del manifiesto del 6 de setiembre, diagnóstico del vasto mal en el qual se incluye lo de “la anarquia universitária”. Todos saben que el señor Lugones, acerca del valor que haya de asignarse a la participación de los estudiantes en la vida universitária, piensa  hoy lo contrario de ayer.  Y acaso sinceramente. Lo que pocos saben es que la “acción directa” estudiantil está acuñada e acunada por Leopoldo Lugones, mucho tiempo después de haber doblado los cuarente años de edad. Por la verdad histórica y como colaboración al “itinerário” del gran escritor – que pudiendo renuncia a ser el maestro de una Argentina mejor – publico esta vieja carta de ruta.

Por lo demás, sepa Lugones que es pueril y poço digno de su inteligência sintonizar el movimiento inconcluso y glorioso de la Reforma Universitaria en un “fracaso de cristal”. Es no querer ver, oir y comprender.

Los adversários de la Reforma no hacen sino llorar sobre esos quatro “vidrios rotos”. El pasado era para ellos una aparência intacta: unos vidrios sanos. El presente: unos vidrios rotos. No ven que la Reforma es hoy un estado de conciencia, una posición frente al mundo y la vida, una “columna de ideas en marcha”, como habria dicho el propio  Lugones en sus años mozos e azufrados.

Texto extraído de Deodoro Roca, Prohibido Prohibir, Buenos Aires, Ed. LA BASTILLA, 1972, pp. 45-49.

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